Damian Jr Gong Marley

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Damian Jr Gong Marley

Un peregrinaje vestido de verde, amarillo y rojo, cobijado bajo la bandera del rastafarismo, y consignado bajo la premisa e ideología de un mundo más amoroso y compasivo, dejó impregnadas sus huellas en el largo trayecto hacia La Guácima, el pasado viernes 26 de abril.

El sentimiento de comunión lo ofreció la música misma, especialmente la de tipo reggae. En esta ocasión, al que todos querían ver, entender, cantar y bailar era a Damian Jr Gong Marley, artista jamaiquino que mezcla las raíces del querido género con tintes de dancehall, hip hop e incluso un poquito de rock.

Esperanza y buenos recuerdos quedaron marcados en el territorio del autódromo alajuelense, en un concierto acentuado por la libertad y las buenas vibraciones, sin que aquello se sintiera como un refrito de lo que comúnmente ofrece este tipo de manifestación musical.

La actividad fue organizada por ProMotor Sport y Rising Sound. La segunda es una productora que se ha dedicado exclusiva y exhaustivamente a promocionar conciertos de reggae en Costa Rica, y sabe muy bien lo que su público busca encontrar, por lo que constantemente celebra aciertos en cuanto a logística, producción, sonido y espectáculo.

Los mismos elogios se pueden adjudicar a esta, su más reciente producción, la cual recetó música sin parar durante más de seis horas, con decenas de músicos manteniendo una comunicación bilateral con muchas personas que pagaron sus boletos y que, incluso, algunos viajaron desde las costas del país solo para sacarle provecho al encuentro con Marley.

Medianoche. Tras una espera para nada agobiante –gracias al derroche de los artistas previos–, las luces se enfocaron en el talento jamaiquino que se exhibió ese día; Damian vino bien acompañado.

Con el carisma del tipo legendario que es (de hecho, en antaño trabajó con Bob Marley), el maestro de ceremonias Sky High introdujo a los artistas Black Am I y Wayne Marshall, con los que Damian Marley ha colaborado recientemente.

Ellos se montaron en la base de la banda de Marley para interpretar un par de temas cada uno, justo en el momento en que dejó de ser viernes y comenzó a enfriar una luminosa madrugada de sábado.

Cerca de las 12:30 a. m., Damian finalmente aterrizó en el escenario, y con él se visibilizó mejor a Garfield Logan, o Judah, un tipo que lo único que hizo durante todo el concierto fue izar enérgicamente la bandera rastafari para todo lado.

Cuenta la leyenda que Judah es también el chef oficial de Marley, pero en el escenario se le sintió como otro talentoso artista más, tan incansable como el mismo público, sosteniendo esa bandera como todo un manifiesto ideológico.

Interpretando temas como Affairs of the Heart, War/No More Trouble y Despair, el músico jamaiquino se echó al público al bolsillo también por el baile que movilizó su extensa cabellera por los aires.

Luego de Could You Be Loved?, otra de las clásicas composiciones de su padre, el músico salió por primera vez de la tarima, tras poco menos de una hora de concierto. Sky High volvió a calentar al público e invitarlo a disfrutar de más reggae.

Marley regresó e inició la parte final de la noche con Get Up, Stand Up, que contagió a los presentes de un baile pocas veces visto a esas alturas de la noche. “Para esta necesito que todos levanten sus encendedores o celulares, –o, en defecto, sus celulares–”, dijo, antes de cantar Road to Zion, la cual mantuvo ese fuego vivo con pasión.

El cierre vino con Welcome to Jamrock, la que es quizá su canción más relevante y con la que el artista aprovechó para meter una pausa al medio del primer verso, lo que mantuvo al público al borde del suelo, como durante toda la velada.

Previo. La tarima, firme e imponente, recibió sus primeras melodías con la música de Ojo de Buey, una de las grandes del reggae latino que se produce en Costa Rica.

“No es todos los días que uno comparte con un hijo de Bob Marley. Para nosotros es un honor estar aquí, más con esta luna”, comentó Cayeto, cantante de la agrupación.

Ojo de Buey mezcló canciones de su disco debut, como Me hierve la sangre, Dime la verdad y Lo que fue, con material de su próximo álbum (que saldrá en mayo), como el primer sencillo del mismo, Ya no.

Luis Carlos, el bajista de la banda, es también el bajista de Un Rojo –la otra invitada local–, cumplió a la perfección con su doble jornada musical. El bajista es uno de los músicos más sólidos del país, con un aporte vitalicio en ambos grupos.

Un Rojo, se sabe una de las principales intérpretes de un reggae más clásico y convencional en el país, es a la vez una propuesta que integra muchos otros elementos distintos, todos bien ejecutados durante la presentación del viernes.

Con canciones como Politicians, Comunión y Sodoma se perpetuó una química notable entre ellos y el público. Valga destacar que la banda hizo un pequeño tributo a Pink Floyd, al interpretar una versión –muy en su estilo– del innegable himno Another Brick in the Wall.

En medio de las bandas y el artista principal, los DJs Jeren y Selecta Chris, del colectivo Rising Sound, mezclaron buen reggae

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